¿Conoces el idioma del Plátano de Canarias?


¿Qué pregunta es esa? Estarás diciendo mientras lees esto, pues sí, hay mucho que aprender en relación al plátano canario y el lenguaje es una de ellas.
No te preocupes, como siempre en PLATANIA estamos aquí para enseñarte todo lo que necesitas saber sobre el Plátano de Canarias.

¿Sabías que las plataneras tienen manos y dedos? ¿Y que sufren cesáreas como si de un embarazo se tratase? Los agricultores tienen su propio argot a la hora de hablar del cultivo del plátano.

Vamos a adentrarte un poco en el diccionario del plátano para enriquecer tus conocimientos plataneros.

Como te hemos contando en anteriores ocasiones la platanera no es un árbol, pero por si llegas nuevo, te desvelamos que aunque lo parezcan son grandes hierbas.

 

La familia

Estas grandes hierbas no se reproducen por semillas o polinización, sino por clonación natural, es decir, por el nacimiento de rebrotes pequeñitos que aparecen en el tallo y que acaban formando su propia familia.
La platanera de donde nacerán los plátanos, es decir, la que da la piña se la conoce como madre. Junto a esta “madre” siempre habrá una hija en crecimiento, una abuela que es la que ya está cortada y en algunos casos hasta una bisabuela muy descompuesta.

 

Botones

Sí, en las plataneras también podemos encontrar botones, pero no de los que estás pensando, nada tienen que ver como camisas o pantalones.
Así se les llama a los retoños de las plataneras que crecen en su tronco y que en un futuro relevarán a la madre. Normalmente nacen una media de 5 botones, de estos solo puede quedar uno.

Y este es un momento crucial, ya que hay que llevar a cabo una importantísima tarea en el cultivo del plátano, deshijar con la barreta, de este paso depende la supervivencia de la platanera.

Cada planta necesita en verano unos 30 litros de agua al día, si se deja crecer a todos los “hijos” de la platanera, acabarían terminando con la madre, que es la que en ese momento se encuentra produciendo los plátanos, es por eso que solo se puede quedar uno.

 

La cesárea:

La protagonista en esta historia es la matriarca platanera, que es la que nos dará los deliciosos plátanos canarios con Indicación Geográfica Protegida que conocemos. Entre su nacimiento y la parición pueden pasar hasta 12 meses. Primero dará la flor llamada bellota, un gran capullo de color violáceo, cuyo interior guarda la piña aún sin desarrollar. A la última hoja que sobresale por encima de la piña se le llama “corbata” debido a su parecido con la prenda de vestir.

La piña se va formando mientras sube por el interior del tallo. En algunos casos la piña se queda atrapada y no es capaz de salir por sí sola. Es aquí cuando el agricultor, se ve obligado a practicar una “cesárea” haciendo un corte vertical. 

 

 

Las manos y los dedos

Si todo va viento en popa, la madre pare la bellota. Cuando sus hojas se van abriendo, aparece dentro la piña con unos primeros plátanos muy pequeñitos que poco a poco irán creciendo para pasar a llamarse manos.

Cada piña llega a tener alrededor de unas 13-14 manos y cada una de las manos dos hileras de “dedos” que son los plátanos.

Los plátanos que crecen en la parte superior de la piña son más grandes y corresponden a la calidad premium, los del medio son de calidad extra y los de la parte de abajo, más pequeños, son calidad media. Una clasificación que se hace justo antes de empaquetar la fruta. La única diferencia es el tamaño, el sabor delicioso es el mismo para todos independientemente de su tamaño.

 ¡Y hasta aquí nuestro blog de hoy! Esperamos que te haya gustado.



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