El ciclo de la platanera es un tema que todo amante de este fruto debe conocer. Y es que, a diferencia de otros procesos de crecimiento, el cultivo del plátano es una labor artesana muy diferente y particular que hoy te queremos contar.

En la historia del ciclo de vida de la platanera, todo comienza en los bellos paisajes tan típicos de nuestras islas occidentales y un particular método de cultivo que forma parte de nuestro legado.

Acompáñanos en este recorrido y deja que te contemos más.

Cultivo y crecimiento

Para comenzar, queremos situarte y hablarte un poco sobre la familia de esta especie, que parte del género Musa. En particular, nuestras plataneras proceden de la variedad Cavendish que por variabilidad genética ha dado lugar a diferentes variedades de plátanos conocidos como gran enana, pequeña enana, gruesa palmera, etc.

Aunque muchos lo llaman árbol, la platanera es una planta perenne. De hecho una de las más grandes dentro del mundo vegetal, pudiendo alcanzar más de 3 metros de altura.

Como comentábamos, es una planta herbácea y fibrosa, con un fuerte tronco (resultado de la unión de varias vainas) y unas hojas de gran tamaño. Dentro del ciclo de la platanera, su cultivo y crecimiento se lleva a cabo entre el nivel del mar y los 300 metros de altitud. Y como en Canarias la temperatura ronda los 25º C durante casi todo el año, la productividad y la calidad de los plátanos se incrementa.

Las extensas superficies que ocupan las plataneras en la zona norte de Tenerife, el hogar de los productores que forman parte de PLATANIA, conforman un paisaje espectacular. Es allí donde los agricultores preparan el terreno para que los drenajes hagan su magia; porque el riego es uno de los grandes secretos de esta planta. Así que si alguna vez te has preguntado por qué muchos de los territorios de cultivo de plátano en las islas tienen bancales, la respuesta es para aprovechar mejor los recursos, retener la suficiente agua y evitar la erosión.

Una vez está el terreno preparado, los plantones de plataneras, o rizomas, se deben sembrar con al menos una separación de 2 metros con el objetivo de conseguir un óptimo crecimiento, y que cada planta, a lo largo de su crecimiento, no compita por agua, luz y nutrientes.

Cortar la rama y recolectar

Un año después de que se planta el rizoma se origina lo que se conoce como inflorescencia, donde un grupo de flores emerge como un enorme y espectacular capullo de color violáceo entre las hojas. A esto también se lo conoce como “la bellota” y a medida que esta crece se originará una manilla de plátanos.

Cada flor dentro de esta bellota tiene un ovario verde en forma de dedo, que es lo que da lugar al plátano. A medida que van creciendo, el peso hace que el tallo del racimo se incline y crezca en dirección al suelo. Lo curioso es que el fruto, ordenado en manillas, crece hacia arriba, en dirección opuesta. Y va conformando una forma escultural que puede pesar hasta 60 kilos.

¿Qué sucede una vez se corta la rama ¿vuelve a crecer?

El ciclo de la platanera se cierra con la recolección, que se realiza a mano de manera artesanal, lo que aporta un valor extra al producto. Imagina: cada platanera produce un único racimo que puede contener unos 200 plátanos y como te contábamos, pesa entre 30 y 60 kg. La cosecha la realizan profesionales dedicados con esfuerzo, cuidado y mucha pasión.

Y después de dar el fruto, la planta muere.

Pero, aquí otra de las grandes curiosidades y valor del cultivo del Plátano en Canarias, del rizoma nacen tallos jóvenes que reemplazarán al más viejo después de producir el racimo y morir. En ciclo de la platanera y su cultivo no intervienen semillas, pero si podemos hablar de familias, de manera que en una planta es posible reconocer varias generaciones.

Si visitas una plantación, podrás observar a la madre, la abuela (parcialmente marchita y seca después de cosechado el racimo) y los hijos, conocidos como “chupones” que van brotando continuamente y son también seleccionados de manera manual para asegurar la continuidad de la planta y la calidad del producto o fruto final el siguiente año.

En PLATANIA, la Cooperativa Platanera en Canarias compuesta por sociedades agrarias, trabajan una gran cantidad de personas que están comprometidas con la calidad y su labor es llevar los paisajes de nuestra tierra a través de una fruta emblemática, con el mejor sabor. Por ello, para nosotros, es un honor trabajar con una fruta que cuenta con el reconocimiento europeo como Indicación Geográfica Protegida.

Esperamos que ahora, cada vez que adquieras nuestra fruta en el lineal de tu establecimiento, además de un producto delicioso veas una fruta artesana con un valor natural y humano impresionante y una historia de crecimiento diferente, que esperamos que disfrutes siempre.