¡Bienvenidos a nuestras fincas de plátanos! En este artículo vamos a contarte cómo es el proceso de siembra del Plátano de Canarias. Un tesoro gastronómico de las islas que queremos que conozcas desde su origen.

Y es que, si partimos del legado que tiene este producto para explicarte su importancia y valor, la historia del Plátano de Canarias nos habla de que a comienzos del siglo XV fueron traídas las primeras plataneras a las Islas Canarias, procedentes del sudeste asiático. Hay datos que cuentan que ya en 1.526 la planta estaba aclimatada y asentada en las islas, puesto que los marinos utilizaban el producto para alimentarse en sus viajes a América.

Poco a poco el cultivo se extiende rápidamente y empiezan a ser conocidos para los viajeros ingleses, que los adquieren en sus escalas de regreso al Reino Unido.

Pero volvamos a la esencia. Porque es en la tierra y en la labor de los agricultores, donde reside el secreto de este producto único en el mundo, certificado con el distintivo de Indicación Geográfica Protegida (IGP), el máximo reconocimiento de calidad europeo.

Porque para nosotros, el territorio y los cultivos, el paisaje, es el primer baluarte de calidad de nuestros plátanos de Canarias. Y las fincas bien cuidadas gracias a la excelente y profesional labor de los agricultores que forman parte de PLATANIA, el origen de un gran producto con toda la calidad.

 

Etapa inicial

En Canarias se cultivan principalmente plátanos o bananas del género musa. Se trata de una familia con diferentes variedades, de las cuales en Canarias se cultivan la Lacatán, la Gran enana y la Pequeña Enana.

Nuestras plataneras han sido seleccionadas con mimo y dedicación. A partir de una planta madre la platanera se cultiva a través de hijuelos, es decir, a través de brotes que nacen del rizoma principal y que son capaces de dar lugar a una nueva planta.

La platanera no se reproducen por semillas ni
a través de la polinización, sino por clonación natural

 

Crecimiento

La temperatura ideal para el cultivo de la platanera se encuentra situada en torno a los 25º y su altitud de cultivo debe ser inferior a los 300 metros, condiciones éstas que sólo se dan en las plantaciones de las islas. Es un cultivo que requiere suelos con buena porosidad y drenaje, de textura arenosa pero con arcilla y limo en proporciones determinadas, gran contenido en materiales orgánicos y con un pH ácido.

Lo habitual es que en torno a la platanera madre nazca una media de cinco hijos, de los cuales solo puede quedar uno. Aquí es cuando llega el momento de seleccionar los mejores brotes, una importantísima tarea en el proceso de siembra del Plátano de Canarias que depende de la experiencia y el buen ojo del agricultor, encargado de velar por la supervivencia de la platanera y el futuro de la producción.

 

Fructificación

Puede transcurrir cerca de un año entre la siembra de la planta madre y el brote del primer racimo o piña de plátanos. En este momento es cuando se procede a:

  • El amarre, que consiste en apuntalar el racimo para evitar que, por el peso que puede estar entre los 30 y los 60 kg. De peso, se caiga.
  • El embolsado se usa para cubrir el racimo con el objetivo de evitar plagas y enfermedades y propiciar una distribución uniforme de la fruta.
  • El desflorillado, es un proceso a partir del cual se retira la flor del plátano que queda al final de cada fruta. Y es un laborioso proceso que se realiza manualmente.

Cada planta da una sola piña a lo largo de su vida, después se corta y muere.

 

Cosecha

El proceso de siembra del Plátano de Canarias acaba en la cosecha. Una labor artesanal, que se realiza a mano.

Los racimos son cortados de la planta justo antes de su maduración para proceder a su calibración, selección, despiece, empaquetado y etiquetado, procesos todos estos que se siguen realizando de forma manual y que permiten que la fruta llegue en perfectas condiciones.

Como ya sabes, nuestros plátanos tardan solamente 6 días desde que son empaquetados hasta que llegan a las fruterías de todo el país.

Esto permite mantener el fruto más tiempo madurando al sol, en la piña, lo que le otorga al fruto ese sabor rico, dulce y único del plátano de Canarias.